Una vuelta de tuerca

la mala educación

Ajuste curricular… el caso lenguaje

Profe, tu opinión nos importa…

Así decía el e-mail con la convocatoria a participar de la consulta pública sobre el ajuste curricular. Bien. Consideremos que, cuando partió todo el cuento de la reforma en el gobierno de Frei, sólo José Pablo Arellano y su cuerpo tecnocrático tuvo voz en la conformación del currículum. De los profesores, nada. Así, en el caso de lenguaje, gente que no había visto en su vida una definición de competencia comunicativa ni de enfoques discursivos mientras estudió en la universidad, se las tuvo que apañar lo mejor que pudo y hacer gala de su mejor sentido común para aplicar un currículo que por impositivo, a la larga resultó taxonómico, conceptualmente muy equívoco, y a ojos de los defensores de antiguo decreto (el que pasaba la literatura por períodos históricos), “ligth” (representación que es muy fundada en realidad y que resulta casi imposible de modificar debido a las características del cambio conceptual… si se me perdona la digresión, ese núcleo duro representacional se funda según creo en el modelo explicativo de la nueva malla conceptual del currículum que se armaron muchos profes, que aunque provenía de los avances en el campo de la lingúística, utilizaba términos muy peligrosamente parecidos a los del sentido común. Por ejemplo, “texto expositivo” se resolvió sencillamente como esto de un  ”texto que expone”, y así se llegó incluso a hablar de “discurso expositivo” ¿?, que probablemente no signifique otra cosa que el género de la exposición en clases. Nunca se distinguió la dimensión construccional (textura) de la actividad social, por ejemplo. Quiero decir, se produjo un error en la construcción de los conceptos pues se entró a todos ellos desde el sentido habitual de las palabras en el lenguaje no especializado. Y así, por supuesto, el programa resulta muy ligth. Eso sin contar que, además, el intento por explicar estos conocimientos “desconocidos” por entonces, generaron suertes de manuales adosados a los primeros programas que caían en la fiebre tipológica, no explicaban sino que solo clasificaban y, además, contenían errores garrafales, como considerar la descripción un sub tipo de narración (!!!).

Entonces, dado ese escenario, creo que por fin se están comenzando a hacer las cosas bien. O, al menos, mejor. Si bien una golondrina no hace primavera, se ha efectuado una propuesta de ajuste que considera no solo los avances en las disciplinas, sino que también algunos de los problemas que ocurrieron durante la puesta en marcha del anterior (actual) currículo, la experiencia bastante exitosa de los Mapas de Aprendizaje, de programas como el LEM (Lectoescritura y Matemáticas) y las evidentes incoherencias y errores conceptuales de los programas.

La propuesta está disponible en http://www.curriculum-mineduc.cl/ayuda/ajuste-curricular/ . Los profes deben identificarse mediante su rut y su establecimiento para participar, pero cualquiera puede ingresar a leer los documentos y  mirar la nueva propuesta de Marco Curricular.  

Por mi parte, estoy trabajando en un análisis del contenido de la nueva propuesta, no se pierda el próximo post. Por lo pronto, solo puedo decir que me parece que esta vez sí se explicita como propósito la competencia comunicativa y se abandona de una vez por todas el afán tipológico (herencia de la tecnocracia que los concibió en su momento). Eso ya es bastante avance.

Enero 6, 2008 Publicado por Natalia | Eduqueichon, Lenguaje | , , , , | Aún no hay comentarios

PAA “MALITA” LE DIÓ PARA PEDAGOGÍA EN LA UPLA “NO MÁS”

yasna.jpg

¿Broma del día de los inocentes?

En verdad, mi interés no es acá apuntar la evidente falta de respeto hacia la Ministra, que el diario perpetra escudándose en “informar” de la acusación hecha por otro político. Sabemos que el lenguaje se tiñe de valoraciones y subjetividades y acá el uso de “malita”, “le dió” y “no más” son una opción del diario.

Pero no es la falta de respeto detrás de esa opción la que me interesa comentar, sino que la patada baja a la dignidad del profesor, una vez más. Esas personas mediocres y frustradas, obligadas a estudiar una carrera de hambre porque sus puntajes no le dieron para más.

Atención: el fenómeno existe. La correlación entre bajos puntajes y acceso a pedagogía es hasta hoy un lastre que arrastra (entre otros, claro), la deficiente formación de profesores, en especial los de EGB. Sin embargo, el atento lector cotidiano de La Cuarta, probablemente, no alcance a vislumbrar las fallas estructurales en el modelo capitalista y en nuestro modelo de educación para separar el trigo de la paja. Lo que se instala, con el poder impresionante de los medios de comunicación, en el imaginario colectivo es: los “malitos”, estudian pedagogía, los buenos, ingeniería o medicina o quien sabe qué. Y nuestra ministra es de los malitos, pero ojo, con vocación (como apunta más adelante el periódico como excusándose por estar poniendo en evidencia a la personera).

Estamos así, ante la reproducción mediática de un estereotipo, la antesala para la construcción del prejuicio. Sin ninguna molestia en reflexionar más allá.

Un saludo, ya que estamos en la fecha, para todos los que decidieron este año irse por la pedagogía “no más”.

Diciembre 30, 2007 Publicado por Natalia | Eduqueichon | , | 1 comentario

Bienvenida: Hablemos de educación

De un tiempo a esta parte, acaso desde la revolución pingüina, se instaló (¿afortunadamente?) la discusión sobre educación de vuelta en la mesa. El movimiento tuvo la fugacidad que, al parecer, caracteriza nuestro tiempo y el resultado final en términos políticos, me imagino, podrá verse en el largo plazo, con el surgimiento de nuevos liderazgos que vengan en algún momento a oxigenar el panorama político (Sí, me refiero a esos cabros cuando se “integren” al mundo adulto, quién sabe).

La otra arista visible de “el legado pingüino” es la cosmética nueva ley de educación; espero tener tiempo para comentarla en otro artículo. Por lo pronto, vuelvo a lo mío: la temática educación se convirtió en un tópico más de la miscelánea de sobremesa. A tal punto que, junto a “cultura”, “espectáculos” y “vida social”, aparece en los diarios una imponderable página de “educación”.

Consecuencia nefasta en cierta medida. Primero, porque quien comienza la moda es nada menos que el Decano, con gran tribuna a las fundaciones de derecha o de iglesia que mediante el nunca despreciable financiamiento, intervienen escuelas de sectores deprivados con una intencionalidad formadora de la que sería legítimo sospechar. En segunda instancia, al rastrear el contenido de estas secciones en forma regular, se puede claramente advertir que el foco está puesto siempre en el resultado. El Simce es el recurso estrella para referirse a los malos resultados de la educación pública, a los mejorcitos de la subvencionada -donde mete la mano el emprendimiento personal, hay mejora, dice el metarelato-, al notable de los colegios de fundaciones. El palito del Simce lo pisan todos: los diarios, la televisión, incluso los periodistas amigos de mi programa favorito de las mañanas… para los cuales, “educación de calidad” es aquella que saca buen puntaje en una prueba cuyos estándares de elaboración y revisión, ni cuya selección de contenidos o hablidades son cuestionados como se debería. Es así como periodistas y comentaristas con más tribuna que información,  divagan desde el más común de los sentidos comunes, satanizando a la escuela pública y pontificando sobre la gestión eficiente y su correlato de evidente éxito en el resultado cuantificable de las instituciones de derecha que “intervienen” la pega que hacen mal el Estado y esos porfesoes mediocres que no se dejan evaluar (dice el metarelato). Se soslaya así, el origen de la tragedia, el círculo vicioso entre el precario capital cultural y social del sector más pobre de la educación, las condiciones de alimentación, de descanso, de contención emocional de los niños que coexisten con similar estado en los profesores. Se pasa por alto, además, la educación instrumentalizada (con buen Simce, sí, pero quién dice que buena?) que las oligarquías otorgan a gran escala en los sectores más necesitados. 

Y el tema se reduce, a la larga, a un periodismo demográfico, comentario del experto institucional: “Estudio dice que comer zanahorias contribuye al éxito escolar”… finalmente, la nada, el comentario banal. Ponemos sobre la mesa un tema que hace 20 años no le interesaba a nadie, dense por satisfechos. Aprobamos una ley que deroga la LOCE, dense con una piedra en el pecho. Les damos una página del diario y 3,78 minutos en el noticiero, dense con el San Cristóbal en el pecho.

Antes de los pingüinos, todo el mundo se sentía con derecho a hablar de educación y decir cómo se teían que hacer las cosas. ¿La diferencia? Ahora es un “tema país”: sale en los diarios y se discute en las cámaras, aunque se siga trabajando desde los mismos lugares comunes y toda la aparente efervesencia no tenga el gusto más que de una rica inyección de anestesia social.

Diciembre 28, 2007 Publicado por Natalia | Eduqueichon | | 2 comentarios