Sobre jarros de agua y validaciones: aprender a escuchar

La jarra
Me demoré un montón en escribir sobre esto, a pesar de que hace rato que me venía persiguiendo el tema. Una semana después del bullado jarrazo de agua a la Ministra de Educación, me encontré conversando con mis suegros sobre el caso. Ellos sentían indignación por lo sucedido (bueno, dejémonos de cosas: es una Ministra de Estado y aunque fuera una dama de la noche se merece respeto y dignidad). Lo que me llamó la atención, sin embargo, es el motivo por el que ellos sentían indignación: “es una mala señal para los alumnos. El Colegio de Profesores cometió un harakiri al apoyar esa acción: ahora se va a validar a cualquier cabro para que le tire un jarro de agua a un profesor”.
Plop. Puedo entender que mis suegros, respetables profesores de sesentaytantos, reaccionen con furia ante la falta de respeto. Pero el subtexto, como siempre, me parece terrible. Y es el siguiente: la autoridad se valida porque sí. Y la autoridad de un profesor, también. Y ahí si que estamos fritos, creo yo. NO hay escuela nueva posible, no hay renovación posible si mi validación, como ser humano frente a los adolescentes pasa por imponerme adelante “acá yo hablo y uds. escuchan. Porque soy el profesor”. A lo mejor no era esa la idea, pero me sonó a mediocridad y autoritarismo.
Trabajo en un colegio en donde los alumnos me bromean y me tutean; sin embargo, siento desde ellos bastante respeto por mi trabajo y cuando no lo siento se los hago saber por la amable vía de la comunicación. Pretender que un profesor se valide (o valide su autoridad) sin hacer ningún esfuerzo por ello, no es correcto, creo yo. “Ya te quiero ver cuando estés tratando de hacer clases y te falten el respeto, ahora se van a sentir con el derecho”. ¿Qué es esto? ¿La guerra de las generaciones? ¿Los adultos monológicos que quieren imponer su cátedra dictada desde el pedestal, sin siquera pensar que con excelencia, compromiso o amor uno también se valida, como en todo trabajo debería ser?
En suma, toda violencia se soluciona tratando de aprender a escuchar. Aprender a escuchar a los alumnos, para intentar tender un puente que nos haga dialogar y que, juntos, tratemos cada vez más de evitar este absurdo divorcio entre la escuela y la vida que hemos se nos ha impuesto. Aprender a escucharlos para aprender de ellos: si les hemos enseñado cosas buenas, algo valioso tendrán también que decirnos a nosotros. Y por último, esuchar para evitar la violencia del no escuchar. Por supuesto que no celebro la agresión a la Ministra, pero no porque sea una personera de Gobierno, sino que por su condición humana. Y por lo mismo, no deja de resonarme el argumento que la sobreexpuesta menor de edad autora de “la ofensa” arguye cuando se le pregunta por qué lo hizo: “Fue ella quien empezó”. Claro. No la había escuchado.
estara bien eso de tratar de dejar de lado el autoritarismo y que es mejor proponer diferenetes validaciones de poder o autoridad y que el educador escuche al educando. ol rait. pero (siempre hay un entrometido pero) , si se se lo toma como un conflicto entre 2 partes, para que exista autoridad es necesaria tanto la autovalidacion de su nombre (profe, ministro, presidente, gerente, papa, institucion, etc) y la validacion que se otorga su contraparte (estudiante, empleado, sirviente, hijo, etc). escuchar no significa siempre una relacion equitativa o con-sensual, muchas veces implica una manera mas sutil y efectiva de autoritarismo. la paz-cividad y paz-ciencia de oir pero no otorgarle el poder a la contraparte. al final es como esa cancion de los smiths the teachers are afraid of the pupils , o la peli de jean vigo zero en conducta. hasta el mejor profe, el mas buena onda o el (puaj, robin williams) tipo de la suciedad de los poetashs muertoshs llegado un punto demustran impotencia cuando no se ejerce autoritariamente.
en lo personal hubiera preferido que la ministra o los que decidieron la expulsion de Musica le hubieran respondido con un tortazo en la cara. Musica dejo al descubierto la violencia implicita en el regimen de la educacion chilena.
no propongo que el autoritarismo y el abuso se ejerza a cabalidad , si no que tristemente , pese a todo y toda buena intencion no estamos libres de el. esta al acecho, como el malo de la pelicula esperando que invoquemos su retorno.
OK todo
Eso no quiere decir que no fueron lesos los del Colegio de Profes, porque están siendo inconsecuentes y están avalando la violencia como método de presión. No creo que tus pobres suegros (ahora de rojas orejas) hayan estado pensando todo el “entrelíneas” que leíste acerca de la impoposición gratuita de la autoridad… es simple (creo): la violencia generalmente va contra las figuras de autoridad y la figura de autoridad más cercana que tiene un chico es el profe (tampoco hay que tenerle tanto cuco a la palabra “autoridad”… no es más que: “yo soy de alguna manera responsable ante otros de lo que suceda con los que están bajo mi cargo”); el asunto a la larga es cototo: se está imponiendo la violencia como método de actuar en las nuevas generaciones; pero hay cuestiones prácticas e inmediatas también, y es que a nadie le gusta que cualquiera que esté descontento con tu gestión (siempre los hay, tengo entendido… no sé si alguien conoce ese ser con posición de “autoridad” al cual todos le tengan buena barra, por muy comprensivo que sea) te ande tirando jarros de agua por la jeta a cada paso. Es poco económico, además (para hablar en términos lingüísticos), porque si no vamos a tener que andar con bolsos de cambio de ropa todos los días… o cortar el agua del colegio.