De vuelta en la sala…
Sobre Provoste, Traverso, subvenciones y otras yerbas…
Y bien: 03 de marzo, suenan los timbres de vuelta a clases… no queda más que estar dispuesto al amoroso sacrificio de levantarse temprano y empezar otra vez. Pero, este año, con bastante rabia y no menos indignación tras el ventilado “escándalo” de la cosa esta de las subvenciones. Porque, pongámonos serios: NADIE puede decir que esta es una realidad que no conocía, de la que no estaba al tanto o que resultaba insospechada. El secreto a voces de la fuga de dineros de la educación mediante la figura sospechosa de los sostenedores y la entrega de la subvención estatal. Lo curioso es que, una vez más, queda al descubierto cómo el interés de privados que encuentran en la educación escolar una buena forma de hacer plata (una gran amiga decía que un profesor suyo en la Facultad de Educación les decía: “cabros, si los profes podemos ganar plata: pónganse un colegio subvencionado”) es fácil de coludir con el de funcionarios mediocres y, supuestamente “negligentes”. Y nuestra derecha e incluso nuestra decé, preocupada de… ¡la responsabilidad política del desfalco! ¿No les parece que la responsabilidad es de quien crea un sistema “de emprendimiento personal en la educación” tan tremendamente corruptible? ¿No rechazaron de plano, esos mismos sectores, impugnar el lucro en los colegios?
Una pena de escándalo, una porquería de escándalo y cuya lección principal, la falta de regulación del lucro, queda relegado al decimo quinto plano por una hábil movida que pone en el centro la búsqueda de una “cabeza política” que ruede por el malgasto de los 262 millones de pesos de “todos los chilenos”. Pero de nuevo: pongámonos serios. No cabe duda que el renunciado Seremi en cuestión debió haber sido removido. La pena es que seguimos poniendo el foco en la necesidad de “blanquear”o “reparar” el escándalo mediante una cabeza de mayor envergadura: la Ministra misma, en tanto que el organismo está repleto de personas sin la capacidad técnica ni el interés más mínimo en realmente modernizar la educación. Y, por otro lado, trasladamos el tema desde lo complejo que es que el Estado dé dinero a privados para que lucren con la educación, y los apoye en este proyecto individual, a los problemas de fiscalización que ocurren en el seno de dicha práctica.
No escribo más de este tema, que creo que merece poca vuelta que darle, salvo la vuelta de tuerca que ponga de relieve que el Estado no debería financiar el emprendimiento privado, menos aún con la calidad bastante deficiente de educación que, en la mayoría de los casos se entrega.
Corolario: qué ganas de que la política estuviera a la altura de las necesidades del país. Hay tanta otra cosa de qué hablar…
Felicitaciones por el blog.
gracias por compartirlo.